Marimberos: hoy delincuentes, mañana legales empresarios exportadores

 YINNERMas temprano que tarde en Colombia, la cadena de producción de marihuana dejaría de ser perseguida por las autoridades transformándose de una actividad ilícita a un renglón económico de preferencia exportadora, con exclusivos fines médicos.

La coyuntura en el país no podría ser mejor; dice Camilo González Posso director de la ONG Indepaz al advertir que decisiones derivadas por situaciones como el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Farc cambiará radicalmente la forma en que se aborda el problema de las drogas en nuestro país.

Agrega que dos situaciones pueden favorecer la visión de legalización de la producción y comercialización de marihuana que tienen lideres políticos del departamento del Cauca, una de las regiones más azotadas por el conflicto derivado del narcotráfico; los acuerdos alcanzados en la agenda de negociación con las Farc y la renovación del Congreso de la República con jóvenes figuras políticas que tienen una mentalidad más abierta al cambio.

Sin embargo para analistas como el Politólogo Pablo Parra, un debate inmediato a la legalización de las drogas comenzando por la Marihuana se puede ver troncado por la urgencia en el Congreso de proyectos de ley en la agenda legislativa como reformas a la Educación, Justicia y Salud, el presupuesto de 2015 y los cambios políticos que promoverá el reelecto gobierno del presidente Juan Manuel Santos que le apuesta a la unificación de las elecciones de servidores públicos y la eliminación de la reelección a cambio de ampliación en los periodos

Oscar Ospina Quintero quien se estrena en la Cámara de Representantes por el departamento del Cauca opina lo contrario y argumenta que la paz y la lucha contra el narcotráfico son prioridad nacional desde hace dos décadas y lo seguirán si en la agenda parlamentaria se logra incluir una iniciativa que presentará el partido que le dio el aval para ser candidato; el Movimiento Verde que propone legalizar la producción y comercialización de la Marihuana con fines científicos, médicos o terapéuticos.

Ospina expresa que hoy el Cauca, el mismo que ha dejado 5.000 muertos por narcotráfico en 30 años, es reconocido por producir la mejor Marihuana del mundo; la tipo Cripy un alucinógeno manipulado genéticamente para potenciar sus propiedades. Señala que si la producción de esta planta se logra legalizar con fines empresariales indígenas y campesinos que hoy son perseguidos se transformarían pronto en líderes empresariales.

“Debemos aprovechar la condición del mercado, hoy más de 10 países permiten a sus científicos hacer investigaciones a partir del cannabis con fines médicos, allí estaría la demanda de mercado para el producto Colombiano”. Añade el líder político.

La postura anterior es compartida por Alonso Osorio, representante de las comunidades campesinas del Cauca. Èl opina que la concepción del narcotráfico ha cambiado y Colombia ya esta preparada para dar un giro en su lucha contra las drogas. “Mirar la Marihuana como un producto medicinal beneficia a los pueblos hoy azotados o por la violencia de quienes controlan la producción masiva de las plantas o destruidos por químicos como el glifosato esparcido por las autoridades sobre extensas zonas verdes en la búsqueda de disminuir los cultivos”.

Aida Quilcúe vocera del Consejo Regional Indígena del Cauca, organismo que agrupa a más de 230.000 nativos en todo el departamento se suma a estas voces indicando que “la Marihuana siempre ha sido un producto de medicina para las pueblos ancestrales de Sur Amèrica”.

Para el comandante de la Policía metropolitana de Popayàn, Coronel Mauricio Cartagena, el tema debe ser tratado con mesura pues está en juego un negocio lucrativo que por décadas ha traído muerte y violencia al territorio. “buscar políticas públicas que eviten que se haga trampa a la ley y desestimular el consumo de la planta como alucinógeno, deben ser prioridad durante el debate” argumenta.

Por su parte el abogado, ambientalista y profesor Universitario Juan Carlos Maya, dice que el tema de la legalización es más que oportuno, máxime cuando la guerrilla de las Farc y el gobierno han logrado acuerdos en materia de terminación del narcotráfico en el marco de la agenda que discuten en el territorio neutro de la Habana, Cuba para buscar un cese al conflicto armado entre ambos.

Aunque las partes negocian con la premisa de que “nada está acordado, hasta que el todo esté acordado” y por ello los pactos alcanzados no son del conocimiento público, los escuetos avances divulgados por las partes dejan a entender que el país de seguro tendrá un antiguo enemigo como un aliado en el desmantelamiento del narcotráfico.

Las Farc recuerda Maya, según investigaciones de las Naciones Unidas y del Departamento de Estado de Estados Unidos, es el mayor sembrador y comercializando droga, desde 2004, en las laderas de la Cordillera Occidental.

Expone además una investigación de la ONG Nuevo Arcoíris que llama la atención en el crecimiento de hectáreas con cultivos ilícitos en los departamentos de Cauca, Valle del Cauca, Chocó y Nariño, donde hacen presencia los comandos de esa guerrilla.

Así que una promesa de ese grupo armado de dejar el narcotráfico como fuente de financiamiento, le abre las puertas a nuevas discusiones como la legalización de la Marihuana que quiere llegar al congreso.

Las Farc y el gobierno solo han anticipado acuerdos en tres puntos básicos: sustitución de cultivos ilícitos en el que se hace gran énfasis, programas de prevención del consumo, y solución al fenómeno de producción y comercialización.

Las partes divulgaron a principios de este año que hay un reconocimiento condicionado de las FARC a que no habrá más vínculos con el narcotráfico: «En un escenario de fin de conflicto, de poner fin cualquier relación que, en función de la rebelión, se hubiese presentado con ese fenómeno».

También se insistió en que el origen del narcotráfico obedece a las “condiciones de pobreza, marginalidad, débil presencia institucional, además de la existencia de organizaciones criminales dedicadas” a esa actividad delictiva.

Así mismo, lo leído por los garantes internacionales compromete al Estado a que desarrolle tres programas puntuales: uno de sustitución de cultivos, otro de desminado -en el que la guerrilla deberá colaborar con información-. y otro de atención al consumo.

En la mesa se acordó que para lograr la paz es necesario encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, “incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas”.

Este panorama, un renovado congreso y la madurez del tema que ha se discute con fuerza en otras regiones cercanas como Uruguay demuestran que en poco tiempo la concepción que hoy se tiene sobre la Marihuana seguramente romperá un paradigma de medio siglo.

Por Yinner Bravo Astaíza

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