“Micayaso”: el Cauca merece otro destino

Opinión:

Por Henry Mesa Balcázar

Son suficientemente conocidas -incluso a nivel nacional- las circunstancias y los hechos del famoso “Micayaso”, eufemismo que designa al siniestro fraude acaecido en el municipio caucano de López de Micay en las últimas elecciones a Cámara de Representantes, a través del cual se ha despojado -por ahora- de la curul ganada en franca lid al empresario y líder político y social Carlos Felipe Muñoz Bolaños.

Espero, si el fraude fue siniestro, las estratagemas y marrullas que se están ahora utilizando para impedir que la justicia impere y se le retorne dicha curul al Doctor Felipe Muñoz ya son francamente descaradas y tenebrosas, y se constituyen en sí mismas en una bofetada grotesca y cínica para con un departamento y un pueblo que saben que son precisamente esas prácticas mafiosas y delicuenciales las que lo tienen sumido en la miseria, la inviabilidad y el atraso.

Los colombianos y caucanos sabemos de sobra quiénes son aquellos que recurren sin ruborizarse a todas las mañas y artilugios posibles para aplazar, dilatar e intentar estancar y precluir el accionar de la justicia: los corruptos, los mafiosos, los delincuentes de la peor laya que son el azote de nuestro país. Estamos absortos y francamente hastiados de esos espectáculos que hieden a culpa y a burla.

Y como caucanos debemos hacernos una pregunta capital: si realmente fuesen inocentes recurrirían los implicados a semejantes estratagemas para obstruir y menoscabar la justicia?

El asunto se torna aún más dramático cuando resulta ahora que una de dichas oscuras  estrategias jurídicas utilizadas para aplazar la audiencia del pasado 22 de enero, se basó ni más ni menos que en una incapacidad médica falsa presentada por el abogado defensor de los implicados, firmada por un médico que no trabaja en el Hospital Universitario San José, expedida supuestamente por dicha institución cuando ya está comprobado que dicho abogado jamás se hizo los supuestos chequeos en dicho hospital, tal y como acaba de denunciarlo la Fiscalía General de la Nación.

Todo huele realmente muy mal en este caso, todo lo que circunda al “Micayazo” y a sus autores materiales e intelectuales expele un hedor mortecino que cala los huesos y el alma.

Ante todo esto los caucanos no debemos permanecer apáticos, pasivos ni indiferentes, porque los hechos muestran fehacientemente que aquí lo que se está librando no es simplemente una batalla jurídica por recuperar una curul en el Congreso, sino una verdadera cruzada por la democracia, la legitimidad, la legalidad y la dignidad del Cauca y del pueblo caucano, una cruzada para impedir que las peores prácticas mafiosas politiqueras terminen por apoderarse definitivamente de la suerte y el destino de nuestra tierra, haciendo de ella su botín personal sin ningún tipo de conmiseración, y condenándonos a otros cien años de marginalidad, pobreza, violencia y olvido.

Debemos hacernos, así mismo, otra pregunta capital: tiene alguna posibilidad real el Cauca de cambiar su suerte de paria ante el gobierno y el estado centrales teniendo a parte de su bancada parlamentaria tan profundamente cuestionada por delitos tan graves como lo son el fraude electoral y la obstrucción a la justicia?.

Todo el mundo en el gobierno (desde el Presidente de la República hacia abajo) y en los entes nacionales de control sabe que lo acontecido en López de Micay huele a fraude y a delito, y ese lastre pesa demasiado sobre el Cauca!.

El Cauca es una tierra hermosa y rica, no solamente por el infinito potencial de su geografía y sus recursos, sino -y ante todo- por la privilegiada diversidad de su acervo étnico y cultural. El Cauca es un crisol de pueblos y culturas que lo tiene todo para brillar con luz propia en los años y décadas por venir, y merece sin duda alguna otro destino, otra suerte; empero, ello se hará imposible sino tenemos la determinación y el coraje de aplicar la censura social, el castigo político y todo el peso de la justicia a los autores materiales, pero sobre todo a los autores intelectuales, de aquellas ruines y delicuenciales prácticas que nos sumieron durante tanto tiempo en la desesperación y la desesperanza .

El tiempo y la justicia serán implacables, porque implacables son las pruebas que delatan y demuestran semejante fraude, y muy seguramente la curul a la Cámara de Representantes volverá prontamente a las manos del Doctor Muñoz Bolaños, haciéndose con ello justicia tanto divina como humana. Pero, de aquí en adelante jamás deberemos olvidar los caucanos  que lo aquí se libró fue realmente una batalla moral, y si algo nos ha enseñado la Historia del mundo es que el destino de las naciones y los pueblos se selló finalmente a partir de quién salió vencedor en esa clase de batallas.

 

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