
Fue una actuación redonda y memorable del conjunto ‘embajador’, quizá la mejor de los últimos tiempos. Desde el minuto 1 hasta el minuto 93 El Azul fue amo, dueño y señor del balón, del partido y de las opciones de gol.
Sin exagerar, los dirigidos por Richard Páez generaron cerca de 12 posibilidades claras en la portería defendida por Carlos ‘El Peto’ Rodríguez, que de no ser por sus intervenciones y por la mala puntería de los delanteros contrarios se hubiera llevado una escandalosa goleada de la capital.
De tal magnitud fue el festival del desperdicio de los bogotanos, que uno no sabe si el 3-0 fue un mal resultado para el partido de vuelta que se disputará el miércoles en el estadio Metropolitano.
Porque sí, tres goles de diferencia es una ventaja importante en cualquier serie de ida y vuelta, pero la realidad es que Millos pudo dejarla sentenciada desde ya con un 5 ó 6-0. Volvemos a repetir, sin exagerar.
Al final, los únicos que pudieron vulnerar la valla rojiblanca fueron Erick Moreno, que se apunto un doblete, y Máyer Candelo, que se fajó un golazo de tiro libre que puso a vibrar El Campín.
En conclusión: fue un 3-0 que repite la historia de la semifinal de la Copa Postobón, en la que el cuadro azul se fue con un 4-1 a Barranquilla a comprar el tiquete finalista, objetivo que logró con un 0-0. ¿Lo podrá hacer de nuevo? La respuesta la tendremos el miércoles después de las 9:00 de la noche.
La idea de los dirigidos por Pompilio Páez era ganar en el estadio Palogrande para ir sin prisa a la capital de la República, pero el planteamiento de los foráneos fue fuerte ante la arremetida alba.
Sólo hasta el minuto 42 llegó el primero para el ‘Blanco-Blanco’ que encontró en José Moreno al hombre del gol en los dueños de casa. Con ese resultado se fueron a los vestuarios.
La orden de Páez era seguir atacando y aprovechar la localía para desequilibrar la serie en su primera parte. Santa Fe, por su parte, se paró sin dejar muchas fisuras en su línea defensiva, pero con la intención de hacer daño en el arco de ‘Neco’ Martínez.
Una desatención en la retaguardia del Once y una decisión equivocada del central de la contienda originó el empate ‘cardenal’ que celebró por medio de Ómar Pérez. A falta de 15 minutos para el final se fue expulsado Hugo Acosta en la visita, luego de una falta sobre José Moreno.
La gran duda fue la actuación del central Wilson Lamouroux, quien no encontró la imparcialidad en ciertos pasajes del partido y se fue abucheado por los 25.000 asistentes al máximo escenario deportivo de los caldenses. La llave sigue abierta y se definirá el miércoles en el Nemesio Camacho ‘El Campín’, de Bogotá.



















